A Chávez le gustaba citar la frase del Libertador: “Paciencia y más paciencia, constancia y más constancia, trabajo y más trabajo, para tener patria”. Se aplica a nosotros hoy: nada nos va a llevar a una sociedad próspera, donde todas y todos podamos vivir en forma digna, sino nuestro propio esfuerzo. No podemos quedarnos simplemente esperando un bono o la subida de los precios del petróleo. Sin negar que en una crisis como la actual buena parte de la población requiere de subsidios para sobrevivir.

Pero la propia crisis cierra las puertas al trabajo: falla el transporte, los apagones interrumpen las actividades, la falta de agua paraliza procesos… Impresionan las colas en abastos y bancos: esas personas que pierden allí largas horas podrían estar haciendo algo útil. La remuneración del trabajo bajó tanto que llegó a hacerse insignificante en muchos casos. Al respecto, destacamos que las recientes medidas gubernamentales llevaron a un salto necesario en los salarios, los cuales sin embargo aún siguen siendo de los más bajos de la región.

Un problema más de fondo es que no hay suficientes fuentes de trabajo formal y, de las que hay, no todas son realmente productivas. Por ejemplo, hay unos tres millones de empleados públicos solo en la administración central: resultaría mejor que los procesos burocráticos fueran más eficientes y muchas de estas personas, que hoy ocupan una silla en una aletargada oficina, se encontraran en industrias, laboratorios de investigación, modernos sembradíos, centros de desarrollo tecnológico, escuelas y otros ámbitos donde su tiempo se tradujera en mejores frutos.

¡Tanto joven que se ha ido o está buscando irse, mientras aquí hay tanto por hacer! Pero las posibilidades no terminan de abrirse. No creemos que las últimas iniciativas anunciadas por el Presidente logren enrumbarnos en una senda de esfuerzo productivo y aprovechamiento sano de nuestros recursos y capacidades. No se alcanzó a elaborar un conjunto de disposiciones fuerte y coherente, tanto en lo económico como en lo político: lograrlo es cada día más urgente. Hoy es barato invertir en el país, lo cual se convierte en una ventaja que podríamos aprovechar, pero el exceso de controles y las limitaciones cambiarías entraban.

Aurora Lacueva

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