La actriz de ascendencia vietnamita Kelly Marie Tran hizo pública una carta a través del New York Times en la cual expuso gran parte de las situaciones racistas que vivió desde su infancia hasta hace algunas semanas en el estreno de “Star Wars: The Last Jedi”.

Kelly explica que llegó a creer lo que decían de ella e incluso, por algún tiempo, se echó la culpa por no ser “más delgada, con el cabello más largo o por ser asiática y no blanca: por no ser la persona que debería”.

“Puede que me conozcas como Kelly.

Soy la primera mujer racializada en tener un papel principal en una película de La guerra de las galaxias.

Soy la primera mujer de ascendencia asiática en aparecer en la portada de la revista Vanity Fair.

Mi nombre verdadero es Loan. Y solo acabo de empezar”, señala en el escrito.

Reconoció que el ser víctima del acoso, que le hizo borrar todas sus publicaciones de redes sociales, despertó un sentimiento que pensó que había dejado atrás:

El mismo que tuve a los 9, cuando dejé de hablar vietnamita por completo porque estaba cansada de escuchar cómo se burlaban de mí los otros niños. O a los 17, cuando salí a cenar con mi novio y su familia y la mesera, al escucharme ordenar mi comida con un inglés sin acento, dijo: “¡Wow! Qué lindo que vinieron con una estudiante de intercambio”.

Mejor futuro

Kelly está consciente de no ser la única que recibe este trato, trabajará para cambiarlo y hacerlo mejor:

Quiero vivir en un mundo en el que los niños de color no pasen toda su adolescencia deseando ser blancos. Quiero un mundo en el que las mujeres no estén sometidas a escrutinio por su apariencia o sus acciones o su mera existencia. Quiero vivir en un mundo en el que personas de todas las razas, religiones, estratos socioeconómicos, orientaciones sexuales, identidades de género y capacidades sean vistas como lo que son: seres humanos.

También señaló su deseo respecto a la industria cinematográfica:

Estos son los pensamientos que pasan por mi mente cada vez que levanto un guion o un libro. Sé que la oportunidad que tengo es poco común; sé que ahora pertenezco a un pequeño grupo de personas privilegiadas que pueden ganarse la vida contando historias, historias que son vistas y escuchadas y digeridas por un mundo que durante tanto tiempo solo probó una cosa. Sé lo importante que es y por eso no me voy a rendir, finalizó.